Presión alta durante el embarazo

January 6, 2009 0 Comments

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Las latinas tenemos el mismo porcentaje de hipertensión que el resto de la población. Sin embargo, debido a que se trata de una enfermedad silenciosa y al hecho de que no contamos con una cobertura médica regular, es común descubrir durante el embarazo que la presión sanguínea esta alta.

Las latinas tenemos el mismo porcentaje de hipertensión que el resto de la población. Sin embargo, debido a que se trata de una enfermedad silenciosa y al hecho de que no contamos con una cobertura médica regular, es común descubrir durante el embarazo que la presión sanguínea esta alta. Esto puede ser desde algo sin repercusiones para el embarazo, hasta un síntoma de una enfermedad seria que se conoce como
preeclampsia

 

Qué es la hipertensión

La sangre que circula por nuestras venas ejerce una presión sobre estas. La hipertensión es un exceso de presión, o tensión, sobre estas venas.

El corazón se contrae para impulsar el movimiento de la sangre por nuestras venas y arterías y luego se relaja. Después se vuelve a contraer y se relaja de nuevo. Estos movimientos son los que componen los latidos del corazón.

La presión normal está alrededor de los 120/80 mm de Hg. Aunque ahora hay sistemas digitales para tomar la presión sanguínea, lo que originalmente medía esta cifra eran los milímetros que subía el mercurio en el aparato para tomar la tensión. La primera cifra mide la presión cuando el corazón se contrae y hay un máximo impulso a la sangre, es decir, cuando las venas soportan la máxima presión. La segunda cifra mide la presión sobre las venas cuando el corazón se relaja. Estas cifras dan una idea clara de si la presión está normal, alta o baja.

La primera cifra se conoce como la máxima y la segunda como la mínima. Cuando la presión máxima está por encima de 140 mm de Hg y la mínima por encima de 90 mm de Hg, se considera que hay hipertensión.

 

Tipos de hipertensión

Durante el embarazo se producen una serie de cambios en la circulación y volumen de la sangre que pueden alterar la presión sanguínea. Lo que ocurre normalmente es que las venas de la madre se relajan para acomodar el incremento en el volumen de la sangre. Por eso, algunas personas que sufren de hipertensión pueden ver que sus cifras están normales en los primeros meses del embarazo. Sin embargo, hay ciertos casos en los que esto no ocurre y las venas no acomodan este aumento de flujo.

La consecuencia de que la sangre no pueda fluir con normalidad ahora que el volumen es más grande, es que puede que al bebé no le llegue oxígeno o alimento suficiente, ya que todo lo recibe a través de la sangre de su madre.

  • Hipertensión crónica. Este es el tipo más común de hipertensión que suele estar presente antes del embarazo. Por lo general, si está controlada, este tipo de hipertensión no tiene por qué crear problemas durante el embarazo. Pero es importante tener vigilada la presión sanguínea de manera constante, porque la hipertensión crónica puede favorecer la aparición de una enfermedad que se conoce como preeclampsia, que puede tener consecuencias serias para el embarazo.
  • Hipertensión creada por el embarazo. Es una hipertensión similar a la anterior pero que es creada por el propio embarazo. También se conoce como hipertensión gestacional. Este tipo de presión sanguínea elevada es diferente del que produce la preeclampsia, sus síntomas no son tan graves y generalmente es posible controlarla.
  • Preeclampsia. También se conoce como toxemia y es una enfermedad que puede presentar graves riesgos tanto para la madre como para el bebé.

En caso de que le hayan diagnosticado algún tipo de hipertensión, su doctor vigilará de cerca su embarazo para asegurarse de que no desarrolla las formas más serias de la enfermedad. Además de los controles periódicos de su presión, presencia de proteína en la orina y otras pruebas, también se asegurará de que el bebé está creciendo adecuadamente (lo que significa que le está llegando suficiente oxígeno y alimento) a través de ecografías o sonogramas y otras pruebas.

 

Síntomas de la hipertensión

Si sufre dolores de cabeza, especialmente durante la segunda mitad del embarazo, debe comunicárselo a su doctor cuanto antes. Los cambios en la visión también pueden ser una indicación de presión alta.

En caso de que experimente una hinchazón súbita en el rostro y en las manos, o un rápido aumento de su presión, debe hablar de inmediato con su doctor o incluso dirigirse a un hospital.

Después del parto, si su presión sanguínea estaba provocada por el embarazo, probablemente todo volverá a la normalidad. Si su hipertensión era crónica, debe continuar vigilándola.

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